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Ciudad y Territorio

Es necesario ubicar el contexto geográfico de la región del Pacifico colombiano, esta región comprende la franja mas occidental del país, con cerca de 1.300 kilómetros de largo (extendida desde la frontera con Panamá en el norte hasta la del Ecuador en el sur) y un área aproximada de 71.000 kilómetros cuadrados entre el Océano Pacifico y la Cordillera Occidental. Se encuentra compuesta por un sistema llanuras aluviales irrumpidas con la presencia de algunas pequeñas colinas y, más abruptamente, por la serranía del Baudo. La cuenca del Atrato drena hacia el Océano Atlántico, mientras que las restantes desembocan al Océano Pacífico. Predomina, entonces, una orientación oriente-occidente en el discurrir de la mayoría de los ríos. Un sistema de ciénagas se encuentra asociado a la cuenca del no Atrato en la zona baja. La serranía del Baudo hace que en el norte la línea costera sea angosta y acantilada, mientras que en el sur las ensenadas, esteros y manglares dominan el paisaje. El Pacífico colombiano no solo es uno de los lugares más húmedos del mundo; sino que la densidad y variedad de su vegetación y fauna lo han perfilado como una de las regiones de mayor biodiversidad del planeta.

Grupos indígenas y negros han habitado por cientos de años el Pacifico Colombiano. Los actuales grupos indígenas son los supérstites de la confrontación con los europeos que exploraron y se apropiaron de aquellas zonas del Pacifico con potencial aurífero. La reducción de los grupos indígenas se logro solo de manera incompleta y, en algunas áreas, encontró una tenaz resistencia hasta el siglo XDC (Aprile-Gniset 1993; West 1957). Por su parte, las actuales poblaciones negras del Pacifico son descendientes de los esclavizados de origen africano que fueron introducidos desde el siglo XVII en la región con la intención de extraer el mineral dorado (Sharp 1970)4 En términos demográficos, los negros representan más del 90 por ciento de la población del Pacifico, mientras que los indígenas componen cerca de un cinco por ciento.

El Pacifico colombiano ha sido objeto y escenario de grandes transformaciones en las últimas dos décadas. La emergencia de la “etnicidad” y de la “biodiversidad” como discursos que articulan las relaciones y estrategias políticas de los mas disímiles actores, ha significado un cambio sustantivo en y hacia el Pacifico (Pardo 1998; Wade 1999). Tanto en el plano local-regional como en el nacional-transnacional, la filigrana de representaciones y prácticas sociales se empieza anclar, como nunca antes, en las retóricas y políticas de la alteridad cultural y biológica de la región.