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may
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ASUMIR EL RETO DEL CAMBIO DE CIVILIZACIÓN

La Red, así como, La plataforma Campus Virtual UDENAR, comprenden y participan del ciberespacio en donde se manifiestan propiedades nuevas que hacen de él un instrumento de coordinación no jerarquizado donde las inteligencias entran rápidamente en sinergia, se intercambian conocimientos y se navega en los saberes. Su extensión se ve acompañada de un rápido cambio de civilización, profundo e irreversible.

Pero el sentido de esa ruptura ni está garantizado ni es unívoco. ¿Por qué no aprovechar ese raro instante en que se anuncia una nueva cultura para orientar deliberada y conscientemente la evolución que se está produciendo? Si se razona en términos de impacto, se condena uno mismo a sufrirlo. La técnica propone, pero el ciudadano dispone.  Dejemos de una vez de satanizar lo virtual (¡cómo sí fuera lo contrario de lo real!). La opción no está entre la nostalgia de algo real periclitado y algo virtual amenazante o excitante, sino entre diferentes concepciones de lo virtual. La alternativa es simple: O bien el ciberespacio reproducirá lo mediático, lo espectacular, el consumo de informaciones mercantilizadas y la exclusión social a una escala aún más terrible,  y esa es la inclinación natural de las autopistas de la información, o bien nos movilizamos en favor de un proyecto de civilización centrado en la inteligencia colectiva: recreación del lazo social mediante los intercambios de saber, reconocimiento, escucha y valoración de las singularidades, una democracia más abierta, más directa, más participativa.

La Red y El Campus Virtual UDENAR, pretenden constituirse en una ilustración práctica de ese proyecto. Se trata de un método informatizado para la gestión global de las capacidades humanas y del talento regional que comprometa a los centros de enseñanza, las colectividades locales y las asociaciones regionales, fundaciones, entre otras. No son pocas las experiencias en varios ámbitos, en Europa en particular en Francia (grandes empresas, PME, universidades, organismos encargados de alojamientos sociales, etc.). Gracias a ese planteamiento cada miembro de una comunidad puede hacer que se reconozca la diversidad de sus capacidades, incluso aquellas que no son normalmente validadas por el sistema escolar o universitario clásico.

Creciendo a partir de las autodescripciones personales, distintas regiones del planeta pueden hacer visible la multiplicidad organizada de las capacidades disponibles en una colectividad. Ese mapa dinámico de los conocimientos prácticos de un grupo, que puede leerse en la pantalla,  no es el resultado de una clasificación a priori de los saberes, cualquiera que ésta sea, sino la expresión que evoluciona en tiempo real, de los recorridos de aprendizaje y experiencia de los miembros de esa colectividad (Guaz-mayan, 2003).

La Red y El Campus Virtual UDENAR, utilizando distintas herramientas pondrá en relación el conjunto de ofertas y demandas en el seno de la colectividad indicando las disponibilidades de formación y de intercambio para cada capacidad elemental. Se trata, pues, de un instrumento al servicio de la recomposición del tejido social mediante el intercambio de conocimientos y el empleo de las capacidades.  Todas las transacciones y solicitudes registradas por ese dispositivo contribuyen a determinar ininterrumpidamente el valor (siempre dependiente del contexto) de las capacidades elementales, según los diferentes criterios económicos, pedagógicos y sociales.  Esa evaluación continúa mediante el uso y constituye un mecanismo esencial de autorregulación a escala de cada localidad, la Red puede contribuir a luchar contra la exclusión social, reconociendo las capacidades de los que no disponen de títulos, favoreciendo una mejor adaptación de la formación al empleo y estimulando un auténtico «mercado de capacidades».  Al nivel de las redes de escuelas y universidades, el sistema permite la puesta en funcionamiento de una Pedagogía Colaborativa, no compartimentada y personalizada. El Campus Virtual UDENAR ofrecerá, por ejemplo, al Gobierno, empresas y comercio de la región instrumentos de localización y movilización de las capacidades, de evaluación de la formación de los aspirantes, así como una perspectiva estratégica de como éstas evolucionan y de las necesidades futuras.
En todo caso, los individuos consiguen una mejor comprensión de su situación en el espacio de los saberes de la colectividad en la que participan y pueden elaborar con conocimiento de causa sus propias estrategias de aprendizaje. La Red como proyecto cultural, no puede sino estar al servicio de los ciudadanos.

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